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Rincones con encanto


La isla

Formentera es conocida por sus playas y sus aguas transparentes, pero si visitamos su interior encontraremos pequeñas poblaciones, faros, torres y molinos, lagos y salinas, grutas y cuevas ocultas, y bellos bosques de sabinas y pinos que alternan con dunas y rocas de formas caprichosas. 

ES CALÓ DE SANT AGUSTÍ

Pequeña población de tradición pesquera con un peculiar puerto natural y restaurantes tradicionales. Sus varaderos de madera, cuya función es resguardar del agua salada las pequeñas embarcaciones, fueron declarados lugar de interés cultural en 2002.  El paseo por los alrededores está lleno de contrastes: las pequeñas calas de arena de Ses Platgetes al oeste y los acantilados de la Mola al este. Muy cerca se encuentra el punto de partida de la ruta verde 25, que recorre íntegramente el camino histórico para subir a La Mola, conocido como el Camí de Sa Pujada. A medida que vayamos ascendiendo nos sorprenderán las mejores panorámicas de la isla, del Racó de Sa Pujada y el Pou des Verro. 

FARO DE LA MOLA

En el extremo este de la isla, está considerado por muchos visitantes como un lugar mágico, como un faro del fin del mundo. Junto al faro se encuentra un monolito en honor al escritor Julio Verne por la mención que éste hace en su libro “Héctor Servadac (viajes y aventuras a través del mundo solar)”. La manera más directa de llegar hasta el faro desde el Pilar de La Mola sin pisar la carretera es hacerlo vía la ruta verde 29. Este recorrido es además un pasaporte para viajar en el tiempo cien años atrás, por el carácter rústico de su paisaje rural, la presencia de ganado y la grata sorpresa de encontrar una casa a la izquierda del camino catalogada como patrimonio arquitectónico, por sus rasgos típicos perfectamente conservados. Una formidable panorámica desde los acantilados de La Mola pondrán la guinda final a este inolvidable paseo.

FARO DEL CAP DE BARBARIA

La imagen de un paisaje casi desértico, una carretera estrecha, el faro lejano en el centro y el azul del mar al fondo, forma parte del imaginario cinematográfico colectivo. El faro protagonista de esta fotografía captada por Julio Medem en la película  "Lucía y el sexo" es el de Es Cap de Barbaria, situado en el extremo sudoeste de la isla. Es Cap de Barbaria es la elevación rocosa situada más al sur de la isla y es también un lugar donde se unen sensaciones de inmensa soledad y libertad. Es lugar de reunión para las puestas de sol por las estupendas vistas del mágico islote Es Vedrá.  A poca distancia del faro se encuentra una torre de vigilancia del siglo XVIII, Torre des Garroveret, que en su momento protegió la isla de invasores. Las rutas verdes 8, 10 y 11 nos conducirán aquí, pasando también por los yacimientos prehistóricos de Cap de Barbaria

ESTANY DES PEIX

Es una pequeña laguna con una estrecha apertura al mar que permite la entrada de pequeñas embarcaciones para su fondeo. Este pequeño lago es un escenario idóneo para la práctica y aprendizaje de deportes acuáticos con embarcaciones de pequeño calado: windsurf, kayak, vela... Además, cuenta con pequeñas playas de muy poca profundidad, que junto a su cálida temperatura superior a la del mar, hacen de él un destino ideal para pasar una tarde de playa con niños. 

ESTANY PUDENT Y SES SALINES

El Estany Pudent es el gran lago que se encuentra al norte de la isla, entre las poblaciones de la Savina y de Es Pujols, y en él está prohibido el baño. Es un lugar muy recomendable para pasear a pie o en bicicleta, tanto por su valor paisajístico como por su importancia para el avistamiento de las numerosas aves. El camino de Es Brolls bordea gran parte del lago y, como su nombre indica, contiene “surtidores” subterráneos de agua dulce posibilitando una vegetación ideal para que aniden las aves. En invierno es habitual observar flamencos, así como garzas reales y ánades. En este peculiar entorno, los juncos, las cañas y otra flora de agua dulce, conviven con vegetación adaptada al entorno salino creando auténticas marismas. Muy cerca encontramos Ses Salines, características por las tonalidades rosadas y violetas que presentan, sobretodo en verano. Son patrimonio cultural de Formentera y fueron la única industria de la isla en la época pre-turística. 

CAN MARROIG Y PUNTA DE SA PEDRERA

Visitando la costa oriental, entre el puerto de la Savina y Cala Saona, encontramos una costa escarpada formada por un desierto de rocas de extrañas y curiosas formas, que es conocido como Sa Pedrera y que fue en su día una cantera. Visitar esta costa desde el mar con una embarcación nos permitirá disfrutar de la enorme riqueza marina que en ella se encuentra. Se recomienda para la práctica de esnórquel por su poca profundidad en la proximidad de la costa y es habitual ver las excursiones de buceo por la belleza de su fondo marino con gran presencia de posidonia. Completan este variado paisaje, la próxima zona boscosa en la que se encuentran la finca de Can Marroig. Aquí podremos disfrutar de la sombra de sus pinos y sabinas o hacer un pequeño descanso aprovechando sus instalaciones preparadas para un picnic familiar. Además, este espacio ofrece a los visitantes información y actividades didácticas relacionadas con el entorno natural protegido. 

Más recorridos y lugares con encanto en el Mapa y el Catálogo de Rutas verdes.

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